Cómo los negocios locales se reinventan cuando todo falla, para mantenerse presentes incluso sin luz.
Era la tarde del 27 de septiembre de 2025 cuando Campeche quedó sin electricidad. Más de 2.2 millones de hogares en la península fueron afectados. Comercios cerrados, terminales que no leen tarjetas, refrigeradores sin luz, redes sociales mudas… El apagón fue más que un corte: fue una prueba de resistencia para los negocios locales.
Pero en medio de la falla surgieron historias luminosas de resiliencia. Comerciantes digitales, emprendedores, y pequeñas empresas que apoyan su presencia online descubrieron que el marketing digital no es solo una herramienta para prosperar, sino un salvavidas cuando todo lo demás falla.
Este artículo narra cómo el marketing digital ayudó a resistir los apagones en Campeche en septiembre 2025, con ejemplos locales, lecciones aplicadas y estrategias que tú también puedes usar.
El apagón que dejó todo en pausa
El reportero no olvidará la escena: semáforos apagados, autos haciendo fila en gasolineras presas por la falta de internet, supermercados sin sistema de cobro, iglesias suspendiendo misas porque los altavoces electrónicos no funcionaban. En Escárcega, Ciudad del Carmen, Candelaria y más zonas, el apagón dejó pequeñas y medianas empresas al borde del colapso. nota
Comerciantes de Ciudad del Carmen reportaron pérdidas de miles de pesos: productos perecederos dañados por cortes prolongados, ventas suspendidas, inventarios sin rotación. nota
Cómo algunos negocios digitales soportaron el apagon
En esa tarde sin energía, no todo fue oscuridad absoluta. Aquí algunas estrategias y reacciones locales de negocios que “se mantuvieron encendidos” digitalmente:
1. Uso previsor de redes sociales como canal de comunicación
Muchos comercios, con anticipación o simplemente por reflejo digital, usaron Facebook, Instagram o WhatsApp para avisar a sus clientes que estaban temporalmente fuera de servicio, que los pedidos se recibirían cuando regresara la luz, o para coordinar entregas futuras. Esa transparencia generó confianza.
2. Ofertas de productos no perecederos
Tiendas que vendían alimentos o productos que no dependían de refrigeración aprovecharon que algunos clientes acumulaban compras anticipadas. Pequeñas campañas de mensajería instantánea ofrecieron kits de “lo esencial hasta que regrese la luz” con entrega en zonas con luz disponible. Una estrategia que vendió poco volumen por transacción, pero mantuvo flujo de ingresos parciales.
3. Pagos alternativos
Cuando las terminales se apagaron, algunos negocios pequeños aceptaron pagos en efectivo, trueques, pedidos a crédito local o depósitos bancarios. Luego, cuando retornaba la conexión, esos registros los usaron para hacer seguimiento digital de clientes, ofrecer promociones para su fidelización.
4. Marketing de contenido: historias reales
Negocios que compartieron fotos o vídeos del apagón, con generadores, gente ayudándose entre sí, lograron generar engagement considerable. Comentarios, solidaridad, apoyo entre vecinos.
Publicaciones emotivas que no vendían directamente, pero mantenían la visibilidad de marca y reforzaban la identidad comunitaria digital.
5. Plataformas offline como respaldo
Algunos negocios ya tenían estrategias mixtas: presencia en redes + catálogo físico + WhatsApp.
Cuando llegó el apagón, activar estrategias offline permitió mantener un contacto básico con clientes habituales, quiénes sabían dónde buscar al volver la luz.
Ejemplos locales reales
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En Ciudad del Carmen, comercios pequeños reportan pérdidas de ventas y de productos perecederos tras apagones prolongados. Sin embargo, restaurantes digitales que ya manejaban pedidos por redes sociales recibieron mensajes de clientes que querían apartar pedidos para cuando se restableciera la luz. nota
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En Candelaria, varias localidades rurales como Ciudad Sol, El Porvenir y La Noria quedaron incomunicadas. Negocios que ya tenían grupos de difusión (WhatsApp) para su comercio informal pudieron avisar rápidamente a sus clientes posibles entregas o puntos de encuentro seguros. nota
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En Escárcega, el comercio sufrió al no poder procesar pagos electrónicos. Un gimnasio local ofreció descuentos para clientes que habían comprado membresías anticipadas, usando técnicas digitales apenas regresaba la luz, para recuperar flujo de caja. (Este es un ejemplo basado en prácticas observadas localmente por negocios similares.)
Lecciones de marketing que salen de la oscuridad
Estas historias, reales y cercanas, dejan algunas lecciones valiosas:
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Anticipación es clave: Tener planes alternativos para comunicarte con tu audiencia (mensajes preparados, canales offline) puede marcar la diferencia.
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Diversificación de canales de comunicación: No depender solo de pagos digitales o internet; WhatsApp, redes sociales con horarios de respaldo, mensajes SMS si es posible.
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Contenido emocional conecta: Compartir lo que sucede, mostrarse vulnerable, cercano, humano, eso crea lealtad.
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Flexibilidad en la oferta: Ajustar productos, servicios, promociones para adaptarse a lo que los clientes realmente pueden comprar en la emergencia.
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Preparación tecnológica: Herramientas como generadores pequeños, respaldo de internet móvil, equipos portátiles, competencia en apps ligeras o sin datos (mensajería simple) ayudan mucho.
Recuerdo una pequeña tortillería en el barrio de Santa Lucía (por casa de mis abuelos), hace ya algunos años. Cuando se iba la luz, las máquinas se detenían igual, la caja no podía usarse y el negocio se quedaba en silencio. En esa época no había WhatsApp ni redes sociales. ¿Qué hacían entonces? La solución era mucho más comunitaria: los clientes caminaban hasta la tortillería para preguntar si había servicio, algunos pagaban por adelantado dejando confianza como garantía, y otros vecinos esperaban a que regresara la luz sentados afuera, compartiendo la espera. Era el boca a boca, la cercanía y la paciencia lo que mantenía viva la relación entre el negocio y su clientela.
Hoy, en plena era digital, el escenario es distinto, pero la esencia es la misma. La dueña de la tortillería sigue enfrentando apagones, pero ahora tiene nuevas herramientas: prende la linterna de su celular, avisa en sus grupos de WhatsApp que está tomando anticipos, y ofrece tortas y tortillas para entregar apenas vuelva la corriente. Lo que antes se resolvía con confianza y visitas presenciales, ahora se traduce en comunicación digital inmediata. La comunidad sigue ahí, solo que ahora se conecta en segundos, sin necesidad de caminar hasta la esquina.
La enseñanza es clara: lo que antes se sostenía con lazos de confianza y presencia física, hoy puede potenciarse con la tecnología. El valor humano de la cercanía no ha cambiado, solo se ha transformado en un lenguaje digital que nos permite mantener viva la relación con los clientes, incluso cuando la luz se apaga.
Ese es el alma del marketing digital cuando enfrenta apagones: no solo vender, sino conectar, mantenerse allí cuando todo falla, ser luz para el cliente en la oscuridad.
Si tú también quieres que tu negocio esté preparado para cualquier corte, que tu marca resista tormentas eléctricas, digitales o de crisis, te invito a seguir navegando este blog. Aprenderás estrategias reales, adaptadas a Campeche, para que nunca tengas que apagar la luz de tu éxito.
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