¿Qué pasó con los jugos Friolín? La verdadera historia detrás del famoso jugo en bolsa.


Los jugos Friolín, muy populares en Yucatán y el sureste de México, no desaparecieron, sino que evolucionaron. La marca fue adquirida y su reeta pasó a llamarse "Del Valle Fruit". 

Hace unos días estaba acomodando en la tienda unos jugos en bolsa Del Valle Fruit, de repente, ocurrió algo que seguramente también les ha pasado a muchos. No recordé el sabor. Recordé mi infancia.

Por un momento dejé de ver el empaque moderno y en mi mente apareció aquella bolsa transparente con colores llamativos que comprábamos saliendo de la escuela.

Friolín.

Si creciste en Campeche, Yucatán o Quintana Roo durante los años noventa, probablemente sabes perfectamente de qué estoy hablando. Aquellos jugos en bolsa no solo quitaban el calor de la Península.

También acompañaban el recreo, las tardes de juegos y las visitas a la tienda de la esquina.

Como mercadólogo siempre me hago la misma pregunta cuando encuentro historias como esta:

¿Por qué algunas marcas desaparecen, pero jamás salen de nuestra memoria?

Y justamente esa pregunta me llevó a investigar qué había pasado con Friolín.

La respuesta resultó mucho más interesante de lo que imaginaba.



El nacimiento de Friolín

La historia comienza en 1992, cuando Bepensa, empresa originaria de Mérida, Yucatán, decidió ingresar al mercado de jugos infantiles mediante un formato práctico y económico: el empaque flexible o jugo en bolsa.

El concepto era sencillo, pero brillante. No pretendía competir con los jugos premium, su objetivo era mucho más claro:

Ser la bebida que cualquier niño pudiera comprar con el dinero del recreo.

Desde el principio Friolín apostó por cuatro elementos fundamentales:

  • Precio accesible.
  • Fácil de transportar.
  • Fácil de enfriar.
  • Disponible prácticamente en cualquier tienda de colonia.

Esa combinación convirtió rápidamente al producto en uno de los favoritos del sureste mexicano.


Una estrategia de marketing antes del marketing digital

Hoy hablamos de segmentación, experiencia del consumidor y marketing de proximidad.

Sin embargo, Friolín aplicaba esos principios mucho antes de que existieran Facebook, TikTok o Instagram.

La marca entendió perfectamente quién era su consumidor. No intentaba venderle a todo México.

Le hablaba directamente a los niños. Y sobre todo, estaba exactamente donde ellos compraban: Escuelas, tiendas de barrio, pequeños supermercados, cooperativas escolares.

Sin grandes campañas nacionales, logró posicionarse gracias a la cercanía con su mercado.

Ese tipo de estrategias siguen siendo un ejemplo de marketing efectivo.
Cuando una marca vende emociones


Muchos creen que Friolín vendía únicamente jugo. Yo pienso diferente, para mí vendía momentos, vendía recreos, vendía tardes de calor, vendía infancia.

Y aquí aparece uno de los principios más importantes del branding.

Las personas rara vez recuerdan únicamente un producto. Recuerdan cómo ese producto las hizo sentir.

Por eso, décadas después, basta mencionar el nombre Friolín para que miles de personas comiencen a recordar sabores, colores, amigos y hasta la tienda donde lo compraban.

Eso es construir marca.


¿Qué pasó con Friolín?

Con el paso de los años el mercado comenzó a cambiar. Llegaron nuevas bebidas, aparecieron envases PET. Los jugos en caja comenzaron a ganar terreno. Las grandes marcas nacionales aumentaron su presencia.

Al mismo tiempo, Bepensa fortaleció su alianza estratégica con The Coca-Cola Company, ampliando su participación en el mercado de bebidas no carbonatadas.

Diversos consumidores del sureste recuerdan una transición muy particular.

Primero dejaron de ver Friolín.

Después apareció Natura.

Más tarde Tropy Fruit.

Y finalmente llegó Del Valle Fruit, manteniendo el formato de jugo en bolsa que muchas personas todavía reconocen.

Aunque no existe documentación pública que describa oficialmente cada uno de estos cambios de nombre, la evolución coincide con la estrategia empresarial seguida por Bepensa y la integración de Jugos del Valle con The Coca-Cola Company y embotelladores mexicanos.

En otras palabras, el producto evolucionó. La nostalgia permaneció.



El marketing detrás de la evolución

Desde una perspectiva de mercadotecnia, esta decisión tiene mucho sentido.

Mantener decenas de marcas regionales implica mayores costos de publicidad, diseño, empaques y posicionamiento.

En cambio, fortalecer una marca nacional permite concentrar esfuerzos y construir un mayor reconocimiento en todo el país. Esto ocurre con frecuencia en grandes corporativos.

Muchas marcas locales desaparecen visualmente. Pero el producto continúa existiendo bajo una marca más fuerte. Es probable que muchos consumidores nunca hayan dejado de comprar el mismo jugo.

Simplemente dejaron de llamarlo Friolín.


¿Por qué seguimos hablando de una marca que casi desapareció?

La respuesta está en la psicología del consumidor. Las marcas más exitosas no solo generan ventas.

Generan recuerdos. Cuando una marca acompaña momentos importantes de nuestra vida, deja de competir únicamente por precio o calidad.

Comienza a competir desde la emoción. Eso explica por qué todavía existen grupos en redes sociales donde las personas preguntan por Friolín. No buscan únicamente una bebida.

Buscan volver, aunque sea por un instante, a una etapa de su vida. Y eso muy pocas marcas logran conseguir.


Lecciones para emprendedores

La historia de Friolín deja enseñanzas muy valiosas para cualquier empresario. 

La primera es que no siempre es necesario competir contra las grandes marcas nacionales. Muchas veces basta con conocer profundamente a un mercado específico.

La segunda es que una marca no necesita millones de pesos en publicidad para ser recordada. Necesita estar presente en los momentos importantes de sus consumidores.

Finalmente, nos recuerda que las empresas evolucionan. Los productos cambian. Los empaques se modernizan.

Pero las emociones permanecen.


Mientras acomodaba aquellos jugos Del Valle Fruit, jamás imaginé que terminaría investigando la historia de una marca que acompañó la infancia de miles de personas en el sureste mexicano.

Y justamente ahí comprendí algo.

Los mercadólogos solemos analizar cifras, estrategias y campañas. Pero las mejores historias siempre comienzan con un recuerdo. Quizá mañana encuentres un producto que ya no existe.

O una marca que cambió de nombre. Cuando eso ocurra, no pienses solamente en el producto. Pregúntate qué historia hay detrás.

Porque muchas veces las mejores lecciones de marketing están escondidas en los recuerdos más simples.

Si disfrutas descubrir el origen de las marcas, analizar estrategias de mercadotecnia y revivir la nostalgia desde una perspectiva diferente, te invito a seguir explorando los demás artículos de este blog.

Estoy seguro de que, entre tantas historias, encontrarás alguna que también te haga regresar, aunque sea por unos minutos, a esa etapa de tu vida donde una simple bolsa de jugo era suficiente para hacerte feliz.


Referencias

Bepensa. (s. f.). Bepensa Bebidas. https://bepensa.com/bebidas/

HR Ratings. (2021). Reporte de calificación de Bepensa Bebidas. https://www.hrratings.com/pdf/Reporte%20de%20Calificaci%C3%B3n%20Bepensa%20Bebidas%202021.pdf

Jugos del Valle. (s. f.). Historia de Jugos del Valle. https://www.jugosdelvalle.com.mx/historia/

Consumidores Ambulantes. (2007). Bepensa y su estrategia de investigación. https://consumidoresambulantes.blogspot.com/2007/10/bepensa-y-su-estrategia-de-investigacin.html

No hay comentarios.:

Publicar un comentario